El Internet de las Cosas, ¿es una buena oportunidad de negocio?

El Internet de las Cosas negocio

Pongamos a prueba nuestra imaginación: ¿Será posible que nuestro cepillo de dientes nos alerte de la existencia de alguna caries? ¿Será capaz nuestro coche de advertir una avería inminente, caducidad del seguro o de la necesidad de realizar la ITV? ¿Podrá nuestra nevera alertarnos de los alimentos que están a punto de caducar y vaya haciendo pedidos a los supermercados para reponer los alimentos básicos incluso teniendo en cuenta la mejor oferta? ¿Será posible que nuestro inodoro nos alerte de alguna enfermedad o nos recomiende el consumo preferente de algún alimento con el objeto de paliará alguna carencia alimenticia? ¿Nos permitirá un smartwatch tener control, no sólo de nuestra actividad diaria, sino también hacer un monitoreo de nuestras constantes vitales: ritmo cardíaco, presión arterial, oximetría o glucemia?

La respuesta a todas estas preguntas y a otras que nos podamos imaginar es SÍ. El Internet de la Cosas, Internet Of Things (IoT), es el nuevo mundo.

Se basa en la idea de que todo aquello que se pueda sensorizar de forma electrónica, tiene la posibilidad de ser trasmitido a un lugar remoto para ser analizado y procesado. La luego será redirigido al lugar donde puedan se ejecutadas las órdenes que hemos protocolizado con el uso de esa información.

En la IoT existen básicamente cuatro protagonistas:

  • El sensor (instalado en relojes, neveras, coches, cepillos de dientes…).
  • El medio de transmisión (WIFI, RFID, Gprs, 4G, bluetooth…).
  • El host que recibe la información (la nube).
  • El software que trata la información y la envía a su destino.

Y estos cuatro parámetros, según mi criterio, abren cuatro enormes oportunidades de negocio para cualquier empresario, industrial, ingeniero o inventor.

  1. Se abre un mundo para aquellos que quieran dedicarse al diseño y fabricación de todo tipo de sensores susceptibles de ser utilizados en nuestra vida cotidiana. Sensores que midan impacto, temperatura, flujos de paso, capacidades, velocidades. Y a su vez, un largo etcétera de equipos electrónicos (o analógicos susceptibles de ser adaptados) capaces de detectar y con fiabilidad los cambios que se producen en un entorno. Algo más allá de la domótica.
  2. Para transportar los datos del lugar remoto donde hemos sensorizado a donde se encuentra el host u ordenador central que recibe toda esta información, necesitaremos un sistema de transporte de datos. Básicamente se puede hacer de dos maneras: por un cable físico o utilizamos las transmisiones vía radio (wireless). Lógicamente tanto si los dispositivos a sensorizar están en movimiento o se encuentran en lugares remotos lejos de las redes públicas o que sea imposible tirar un cable, los sistemas preceptivos serán los vía radio. Por ello se abre la posibilidad de desarrollo de sistemas inalámbricos cada día de mayor capacidad, cobertura y eficiencia a nivel de espectro radioeléctrico, pero haciendo especial mención a la tecnología LIFI. Es decir, el uso de la luz como mecanismo de transporte de señales, que supera con mucho la capacidad de envío de datos así como la sencillez a la hora de desplegar cobertura.
  3. El IoT abre también un camino a la implantación cada día más efectiva y económica del almacenamiento de datos en la nube, junto con el invento de nuevos servicios añadidos al hosting sobre todo en materia de seguridad electrónica.
  4. Y por último el amplísimo campo de negocio que se abre en la fabricación de nuevos softwares que permitan el tratamiento de enormes cantidades de información y que ayuden al que va a utilizar esta a tenerla, comprenderá y valorarla de forma sencilla. Se trata de digerir el big data, grandes cantidades de información presente de diferentes lugares que nos permitan predecir comportamientos y tendencias en muy distintos aspectos de nuestra vida, tanto profesional como personal. El big data contribuirá a curar el cáncer, predecir dónde se va producir un delito o dónde puede encontrar una persona antes un puesto de trabajo.

El mundo tecnológico, y concretamente el Internet de las Cosas, será seguro un lugar donde los emprendedores del siglo XXI podrán desarrollar nuevas oportunidades de negocio muy rentables, solo hay que echarle imaginación y soñar.

Fotografía: Flickr Creative Commons por Xavier Trias