La potencia sin control no sirve de nada

ferreira-potencia-controlParafraseando aquella campaña publicitaria de una marca francesa de ruedas, el hecho de utilizar recursos en el mundo de la empresa no es una garantía para el éxito si no existe un férreo control organizativo de los mismos.

Con 21 años me convertí en lo que hoy se ha dado por llamar “emprendedor”, lo que ha sido toda la vida ser empresario. La ilusión, la juventud, la inexperiencia y un cierto grado de atrevimiento y arrogancia te permitían salvar la falta de experiencia, las dudas, el miedo al fracaso y la escasez de recursos.

Luego necesitas de otras virtudes para continuar tu iniciativa, como son la tenacidad, la constancia, las ilusiones renovadas, la testarudez, el empeño, la generosidad, la inteligencia y la visión.

Si eres capaz de conjugar esas dos fases, habrás conseguido convertir tu proyecto en una realidad y poner los cimientos de una empresa.

Desde ese momento es cuando empiezan los verdaderos problemas. El negocio te va bien y como hacíamos en mi infancia cuando montábamos el Exin Castillos, tienes que ir construyendo pieza a pieza el mecano de tu empresa.

De nada te sirve que hayas tenido una gran idea, que la hayas ejecutado en su fase inicial y lo peor, que creas que ya has conseguido un cierto grado de éxito. Es preferible frenar el crecimiento y reforzar los cimientos en todas las áreas de la empresa a costa de tu capacidad de emprendimiento. Y sobre todo invertir en organización, de nada sirve todo lo que has creado si no instauras una sólida estructura organizativa que te permita crecer, controlar y consolidar tu empresa.

Como bien decían los de Pirelli: “La potencia sin control no sirve de nada“.