He ganado y he perdido, pero nada he olvidado

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Artículo original de José Antonio Ferreira, publicado en Economía  Digital el martes 24 de diciembre de 2019.

Todos tenemos sueños en nuestra infancia y los míos eran dos. El primero era dedicarme a la tecnología y el segundo, ser dueño de mi propio futuro. He de confesar que conseguí ambos. Cuando te haces empresario con 21 años, los límites son algo que simplemente no existe, el motor de la ilusión te convierte en un auténtico kamikaze, pilotando el avión supersónico del emprendimiento.

Si a la ecuación de ser empresario muy, muy joven, le añades que lo haces en el sector tecnológico, inmediatamente la suma se convierte en multiplicación, que además debes elevar al cuadrado al entrar a formar parte de dicha ecuación la inexperiencia.

Como todos sabemos, la empírica es uno de los factores más importantes del conocimiento científico, y también cómo no, del conocimiento de la vida en general y en especial del conocimiento del mundo empresarial. El tiempo nos ha enseñado a tener mucho cuidado en elegir dónde, cuándo, cómo y con quién te relacionas, ya que una mala elección puede ser devastadora para tu futuro en el corto, medio y largo plazo.

Sin embargo, esto que estoy transmitiendo es fruto de muchos y grandes errores perpetrados que, sin duda, han ido acompañados también de algunos aciertos. Usando otra manida frase que por desgracia tampoco inventé yo, no importa las veces que fracasas, sino las veces que reaccionas y te vuelves a levantar para continuar el camino, para reinventarte.

Esto es absolutamente real, aunque vivamos en un país donde el fracaso es un estigma que difícilmente podrás quitarte de encima en toda tu vida. Sin embargo, en otras tierras no muy lejanas los mismos fracasos se consideran un mérito, un expertise necesario para poder lograr el éxito más adelante.

Cuando uno lee en los periódicos las propuestas de los gobiernos en nuestro país de cualquier pelaje ideológico, sobre una ley de segunda oportunidad para los empresarios que han fracasado, simplemente me causa una carcajada que luego se torna en una sensación aguda de estupor.

El fracaso necesario

A todos los receptores de este mensaje, empresarios senior, emprendedores junior, a los que han fracasado, a los que están en proceso de fracasar y a todos los demás, me gustaría trasladarles que la cuestión no se trata de si se va a fracasar o no, sino prever cuándo va a ocurrir y estar preparado para el impacto tratando de no fracasar del todo, y desde luego inmediatamente y sin más dilación, levantar la cabeza, erguerse y prepararse para el siguiente impacto, ya que más pronto que tarde acabaremos encontrando el camino del éxito empresarial si tenemos la tenacidad y resiliencia suficientes.

Carlos Slim, un hombre lúcido y lucido en su trabajo, dijo una vez que era importante aprender de los fracasos, pero mucho mejor hacerlo de los fracasos de los demás.

Lo que puedo transmitir con las más de tres décadas que llevo resistiendo, no es otra cosa que lo que se resume en esta frase corta, pero preñada de contenido empresarial: “He ganado y he perdido, pero nada he olvidado”.