La muerte de la delincuencia

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Artículo original de José Antonio Ferreira, publicado en Economía Digital el lunes 13 de enero de 2020.

La tecnología está ayudando a la humanidad a emprender un camino de no retorno. Sin lugar a duda, un camino mejor, aunque no exento de tropiezos. Tenemos que ser conscientes de lo que nos viene en encima y poner todos los medios posibles para evitar la temida brecha digital que está fracturando por edades nuestra sociedad del bienestar.

Una sociedad que estará aún más preñada de cámaras que no permitirán que cualquier actividad realizada en los espacios públicos que son de todos quede impune.Los vehículos -seguro que eléctricos cíen por cien- estarán dotados de cámaras 360 que harán el trabajo de mapear e ilustrar con imágenes desde otro punto de vista.

La inteligencia artificial aplicada al análisis de imágenes contribuirá a la búsqueda de caras, matrículas, maneras de andar y a todo lo imaginable que una cámara pueda captar.El big data contribuirá sin duda a la asignación de recursos en la guerra contra la delincuencia. Viviremos en una sociedad donde el dinero físico no existirá siendo sustituido por dinero embebido en un sistema electrónico.

LA ERA DE LA CIBERDELINCUENCIA

Si asumimos, y yo así lo pienso, que todo esto será una realidad más temprana que tardía, la delincuencia tal y como la conocemos será residual o desaparecerá sustituida por la nueva era de la ciberdelincuencia donde los policías dejarán los coches patrullas y se sentarán en una silla a operar una computadora.

“El mundo va a cambiar mucho y la tecnología va a contribuir a hacerlo, pero las debilidades humanas no lo harán tanto”

Como consecuencia de todo esto, es cierto que los malos tendrán que formarse y prepararse para delinquir en el nuevo escenario. Aunque parezca una locura, la condición del ser humano es así, ya que siempre habrá personas que decidan transitar por atajos delictivos a la hora de conseguir su mejor supervivencia.

El mundo va a cambiar mucho y la tecnología va a contribuir a hacerlo, pero las debilidades humanas no lo harán tanto. Soy bastante optimista a pesar de que el camino no estará exento de tremendas dificultades, pero como decían en una oscarizada película adaptándolo a lo que nos ocupa: “Al final triunfará el sentido común y si no es así es que simplemente no es el final”.

Cambiará el modo de delinquir y no será ni mejor ni peor, simplemente será diferente. Debemos extraer de toda esta reflexión  que la tecnología es nuestra mejor aliada para prevenir y reaccionar contra el delito ya que la muerte de la delincuencia tal y como la conocemos es la crónica de una muerte anunciada.