Los caminos de la tecnología son inescrutables

caminos-tecnologiaArtículo original de José Antonio Ferreira, publicado en La Región en la edición del domingo 29 de julio de 2018

La tecnología tiene como obligación para con la empresa el ser una pieza fundamental para reducir los Santiago de Compostela ha sido durante siglos el lugar de encuentro de millones de personas que sin una razón material, y catapultados por su fe, eran capaces de recorrer cientos o, en muchos casos, miles de kilómetros únicamente con el poder de su cuerpo.

Piernas, corazón y mente unidos para lograr abrazar al santo fruto de una promesa realizada, de un instinto cultural o únicamente de su fe, de forma que hacían de tripas corazón en un sacrificio sobrehumano con el único fin de curar sus almas.

El Camino de Santiago fue en mi opinión una gigantesca expresión humana y el enaltecimiento de la principal característica que nos diferencia de los animales, es decir, nuestra capacidad de buscar respuestas a preguntas. Y es exactamente esa búsqueda la que nos otorga grandeza a las personas.

Usando como ejemplo didáctico a mi admirado Antonio Escohotado, él siempre ha mantenido que las dos características más importantes que atesora la humanidad son la ciencia y la curiosidad.

La búsqueda de la verdad en el siglo XXI

La ciencia, que no es más que la búsqueda de la verdad, es aplicar el empirismo a la curiosidad, a la capacidad de imaginar bajo los saludables y balsámicos efectos de la ilusión por mejorar.

Independientemente de nuestro credo, fe o religión y sabiendo, que para nada son incompatibles con la ciencia, hoy en día ese camino es el camino de la tecnología.

La tecnología en sí misma no es otra cosa que la utilización o el uso de la ciencia para mejorar la vida de las personas, o eso al menos es lo que pienso yo.

La temida brecha tecnológica

Existen carencias muy apreciables en cultura tecnológica en la sociedad en la que vivimos y que además provocan la apertura de la temida brecha tecnológica, que sin duda será causa de sufrimiento en los próximos años para las personas que han tirado la toalla tecnológica y que se aferran a la manera de vivir del siglo XX.

Sin duda alguna, la humanidad tiene que emprender, más pronto que tarde, el ‘Camino de la Tecnología’, con la misma fe e ímpetu de los que hace siglos comenzaron a recorrer el camino hacia Compostela.

Seguramente será un camino lleno de dificultades y muchas veces dudaremos si los senderos por donde vamos a transcurrir nos llevarán a buen término, pero seguro que este camino será ilusionante, apasionante y capaz de sacar lo mejor de nosotros.

La peregrinación hacia la tecnología

La mala noticia es que el camino de la tecnología no lleva a Santiago de Compostela ni tan siquiera a otro lugar de Europa, sino que nos traslada obligatoriamente a lugares lejanos como Silicon Valley o Boston.

Hemos perdido ya este primer round de la carrera tecnológica y como consecuencia, el primer asalto de la carrera de la economía y del bienestar.

Por simple estadística China liderará el mundo de la innovación y la tecnología. Es cierto que goza de ventajas que hacen que el resto de países compitamos en desigualdad de condiciones, pero por las razones que sean, los países occidentales hemos aceptado esas condiciones de juego que ahora van a ser muy difíciles de cambiar en la mitad del partido de la competitividad.

La baza de la capacidad creativa

Solo nos queda una baza y que nadie dude que la tendremos que jugar y no es otra que la de nuestra extraordinaria capacidad creativa. Tenemos que darle una vuelta a todo esto desde la humildad, en primer lugar reconociendo nuestras debilidades y reseteando nuestras mentes desde otras vertientes que tendremos que explorar todos juntos para reorientarnos cuanto antes hacia ese ‘Camino de la Tecnología’.

Para gran parte de la gente en nuestro entorno los caminos de la tecnología son inescrutables, y lo son probablemente porque no existe una tradición de ir en su búsqueda, algo que claramente tendremos que desarrollar y fomentar.

Cuanto antes nos pongamos manos a la obra, mejor, porque con las expectativas de vida que tenemos y la velocidad a la que se desarrollan los acontecimientos en la ciencia y la tecnología, paliaremos en buena medida las carencias que tenemos y le daremos la vuelta para convertir nuestras debilidades en fortalezas.