Tecnología contra los abusos sexuales en eventos públicos

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Artículo original de José Antonio Ferreira, publicado en Economía Digital el lunes 8 de julio de 2019

Hace unas semanas, investigando sobre el uso de la tecnología como herramienta de prevención de los delitos, desayuné con un artículo del diario ABC del año 2018 que rezaba así: “269 mujeres han sufrido abusos sexuales en cinco de las fiestas más populares de España”.

Solo abriendo la pantalla de Google y tecleando “abusos sexuales en fiestas”, el resultado es lamentable. Año tras año se comete un gran número delitos en fiestas patronales, locales, deportivas, conciertos y un largo etcétera.

Cualquier evento multitudinario debería contar con un centro móvil que se pueda desplazar y donde se centralicen los datos

Sinceramente, casi me caigo de la silla porque aun sabiendo de la existencia de este tipo de conductas delictivas, jamás habría pensado que fueran de esta magnitud. Y hay que tener en cuenta que si 269 personas son las que se deciden a denunciar estos delitos, la pregunta que nos deberíamos hacer es la de cuántas mujeres han sufrido agresiones sexuales en esas mismas fiestas y no lo han denunciado por miedo u otros factores.

Hace unas semanas participé en un operativo de emergencias, al que acudo cada año en calidad de consultor tecnológico de seguridad, y un año más pude comprobar lo que la tecnología puede aportar para prevenir y actuar rápidamente ante la detección de situaciones de riesgo para las personas de cualquier índole.

En este evento se produce también un cóctel muy explosivo. Más de cien mil personas en un área donde hay agua para poder ahogarse, fuego para poder quemarse, y alcohol y otras sustancias psicotrópicas que sin duda modifican la conducta habitual. El resultado de la mezcla de todo esto es absolutamente letal para el orden público.

Tecnologías que suponen una solución efectiva en la disuasión, la prevención y la operativa ante incidentes

Sin entrar en demasiadas explicaciones técnicas, hay ciertas tecnologías que podrían contribuir a evitar los abusos sexuales, así como otro tipo de delitos relacionados con los eventos públicos. Cualquier evento multitudinario debería contar con un centro de control móvil que se pueda desplazar a cualquier lugar y donde se centralicen y valoren todos los datos que envían avanzados sistemas óptico-térmicos de videovigilancia, con herramientas de geolocalización y con el valioso trabajo de la policía. Estas tecnologías se manifiestan como una solución efectiva tanto en la disuasión, la prevención y la operativa que se desencadena cuando se producen incidentes gracias a la rapidez de actuación.

Las sociedades avanzadas se caracterizan entre otros factores por la capacidad de prevenir y prepararse para las cosas que pueden ocurrir y que en general ocurren y si no, que se lo pregunten a Murphy.

Las administraciones, y muy especialmente los ayuntamientos, deberían tomar nota de todo esto y poner todos los medios a su alcance para evitar, entre otros, los delitos de índole sexual.