Tecnologizarse o morir: esa es la cuestión

Artículo original de José Antonio Ferreira, publicado La Región el domingo 28 de octubre de 2018

Después de muchos años dedicado a la implantación de tecnología en las empresas, os garantizo que como decía el replicante en la maravillosa película Blade Runner de Ridley Scott, con música de Vangelis y protagonizada por Harrison Ford: “He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”.

Al contrario que el replicante, yo espero no perder nada de lo aprendido en relación a la implantación de tecnología en la empresa. 

He visto tantas pequeñas y no tan pequeñas empresas renegar del uso de tecnología en sus procesos, tomando la implantación tecnológica como un gasto y no como una inversión.

Tecnología y empresa, empresa y tecnología son dos conceptos que van de la mano y más en los tiempos que corren. Las empresas líderes de la mayoría de los sectores lo tienen muy claro, están siempre en disposición de reacción, en ‘prevengan’.

El ring del mercado empresarial

Una empresa líder está siempre en guardia, como lo está un púgil en el cuadrilátero, que de forma expectante está esperando el ataque del contrincante para esquivar y encontrarse en buena disposición de devolver el golpe.

El contrincante es la competencia y esa disposición es la que hace a una empresa más grande, más competitiva y con futuro a largo plazo.  Lo contrario significa el apalancamiento, la involución y la condena a la muerte empresarial.

Estoy muy seguro de que la tecnología de hoy no servirá para mañana, pero también estoy seguro que en líneas generales la estructura empresarial de hoy no sirve para la empresa del mañana.

El mundo evoluciona, la tecnología evoluciona y las empresas están obligadas a evolucionar y aplicar las herramientas que les permitan optimizar sus procesos, es decir, ser capaces de hacer más con los mismos recursos o incluso con menos.

La robótica se manifiesta como indispensable sobre todo en la industria y renegar de ella le costará la vida a muchas empresas. También es fundamental a día de hoy la aplicación del IoT para sensorizar, del Big Data para recopilar datos y de la IA (inteligencia artificial) para mediante algoritmos encontrar el camino mas directo hacia la competitividad.

Tecnologizar para competir y competir para sobrevivir

Es bien cierto que las microempresas y las pequeñas empresas lo tienen más difícil para invertir en tecnología punta. Solo las grandes compañías tienen la capacidad económica y de I+D para acometer proyectos tecnológicos innovadores que les permitan competir.

La pequeña empresa, en mi opinión, debe ser paciente, esperar y recoger los frutos de las economías de escala que harán bajar  los costes de la inversión y así poder acometer la implantación de la más que imprescindible tecnología también con el único objetivo de competir mejor.

También creo que la empresa debe conjugar el verbo tecnologizarse en todas las personas y tiempos, y también creo que el no hacerlo, aunque en el corto plazo pueda ser inocuo, en el medio-largo plazo será devastador para el futuro de la empresa.

Si en España existen enormes carencias en la tecnologización de las empresas, en Galicia la situación es mucho peor y además preocupante.

De esto te das cuenta por ejemplo cuando vas a dar formación a empresas donde un componente importante es la logística, el transporte y la distribución y desconocen la aplicación de tecnologías como la telemática, un TMS (Transportation Management System), un CT (Control Tower) o lo que significa un SCM (Supply Chain Management). Y me refiero a empresas que facturan cientos de millones de euros y de sectores diversos como las conservas, el sector forestal o el sector industrial.

El hecho es que no se puede seguir contemplando la implantación de tecnología como un gasto o un incordio, que al margen de costar dinero, saca de su zona de confort a muchos de los integrantes de la empresa, que suponen la primera línea de defensa para rechazar la tecnología, generalmente impidiendo el buen despliegue e implantación de la misma.

Se puede mirar para otro lado, nos podemos autoconvencer e ir tirando, pero el hecho es que o implantamos la tecnología necesaria y suficiente para competir o estamos condenados a la muerte empresarial.

Tecnologizarse o morir, esa es la cuestión.